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20 de agosto de 2018David Cano Martínez

El póquer del mentiroso

Sé que no es una novedad editorial (se publicó en 1990) pero hay libros de economía y finanzas que se pueden leer pasados varios años. De hecho, si siguen siendo interesantes varias décadas después de ser escritos es una excelente prueba de su calidad. Este libro narra el auge y el declive de Salomon Brothers vinculado al desarrollo del mercado hipotecario en los primeros años ochenta por parte del tándem Ranieri – Mortara y a la posterior decisión de Gutfreund (“King of Wall Street”) de despedirlos (en 1987). La parte del libro en la que describe el proceso de creación de los MBS es de obligatoria lectura para cualquiera que esté interesado en los mercados de renta fija y en entender la crisis subprime (hace alusión a la creación de Freddie Mac y Fannie Mae, completando entonces a la ya existente Ginnie Mae). Advierto: tiene un elevado contenido técnico debido a que está escrito por un experto que, no obstante, ostenta claras aptitudes para la escritura.

Otro de los capítulos que es “historia de las finanzas” es el relativo a los bonos basura (en este caso, Salomon lo vio de reojo y con envidia). Mike Milken es otro de los protagonistas del libro, así como la innovación financiera que creó desde Drexel Burnham Lambert. De nuevo, bien explicada, con rigor técnico.

Por lo tanto, es un libro que debería leer cualquier persona interesada en los mercados financieros, tanto por la explicación del funcionamiento del mercado de renta fija, como por el relato de la creación de los MBS o de los bonos basura, así como como por la aparición de figuras clave como John Meriwether (LTCM), Henry Kaufman (Dr. Doom), Howie Rubin (uno de los primeros inversores en sacar partido al hecho de que los mercados financieros no son eficientes) o Warren Buffett, quien ya utilizaba bonos convertibles para ayudar a una entidad financiera (a Salomon).

Pero este no es (o al menos a mí no me lo ha parecido) un libro divertido. Error esa nota en la portada que despista al potencial lector. Abusa del chascarrillo para tratar de ridiculizar (en mi opinión sin conseguirlo) el funcionamiento de los mercados o de los inversores/especuladores. Recuerda a un sketch exagerado sin gracia. Un ejemplo es la descripción que hace del análisis técnico. La parte inicial (el curso de formación antes de entrar en Salomon) sobra entera.

Pero salvando este “pero”, es un libro que recomiendo. Insisto en la advertencia: es técnico, pero por ello útil para el estudio de dos de las principales innovaciones financieras de las últimas décadas. Un último matiz: desde que se escribió este libro entonces se ha avanzado mucho en aspectos como valoración, liquidez, control del riesgo, número de oferentes, etc. lo que cambia algunas de las conclusiones… Las que tienen que ver con algunas condiciones humanas, me temo que no se han modificado. El epílogo final es una interesante reflexión personal.