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28 de agosto de 2020Diego Mendoza

Rentabilidad esperada en mínimos e incierta

Rentabilidad esperada en mínimos e incierta. Ese es el problema al que se enfrenta un ahorrador medio hoy en día. Supongamos una cartera mixta, no con mucho riesgo, con un 25% de renta variable. El resto estaría distribuido entre Letras a 12 meses, Deuda Pública a 10 años y Renta Fija corporativa grado de inversión. Todos los datos del mercado de EEUU, únicamente por disponer de un mayor histórico para las comparativas.

Como expectativa de rentabilidad (a medio-largo plazo) de los activos de renta fija asumimos la TIR. Como expectativa de rentabilidad de la renta variable el earning yield, calculado como la inversa del CAPE de Robert Shiller (http://www.econ.yale.edu/~shiller/data.htm).

Para hallar la expectativa de rentabilidad de la cartera lo único que habrá que hacer será la esperanza matemática de las rentabilidades de cada uno de los activos ponderada por el peso.

Con esta metodología, la rentabilidad esperada no ha hecho más que reducirse (con sus altibajos) desde comienzos de los años 80 del siglo XX. En concreto, el máximo se alcanzó en septiembre de 1981, cuando la expectativa de rentabilidad de dicha cartera alcanzaba un 15,6%. Hoy, dicha rentabilidad se sitúa en el 1,7%, mínimos históricos. Por cierto, a ese 1,7% habría que restarle la tasa de inflación, recordad (también, por supuesto, al 15,6% de 1981 que, con una inflación entonces del 11% quedaba en una rentabilidad real del orden del 4,5%). Así que echad cuentas de cómo queda la rentabilidad real ahora.

Es más, podemos afirmar que esta expectativa de rentabilidad cuenta con un elevado grado de incertidumbre. Me explico. En tanto en cuanto el 55% de la cartera corresponde a deuda pública (Letras 12 meses y Bonos a 10 años) y otro 20% a renta fija privada con grado de inversión y escaso nivel de impagos en el medio plazo, podemos afirmar que el 75% de la rentabilidad esperada tiene un grado de certidumbre elevado. Por el contrario, el 25% restante, correspondiente a renta variable, será más incierto. En media, el porcentaje de rentabilidad esperada del total de la cartera proveniente de la renta variable coincide con ese 25%. Y si bien es cierto que desde 2008 ese porcentaje había subido a alrededor del 35% en media, hoy día el 50% de la expectativa de rentabilidad de toda la cartera deriva de la renta variable. Es decir, la mitad de la rentabilidad esperada es muy incierta.

En resumen, un ahorrador deberá (i) asumir el panorama y conformarse con rentabilidades reales muy reducidas o (ii) asumir mayores riesgos para alcanzar rentabilidades (esperadas) superiores.

…O (iii) diversificar las inversiones e incluir, además de los tradicionales, activos hoy en día aún poco presentes en las carteras como las inversiones alternativas. Y, sobre todo, en mi opinión fundamental, contar con un asesoramiento experto e independiente.

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